Sangre

En estas letras, los amores que habitaron mi sangre…

Estoy mejor allí donde te extraño

Donde el domingo tiene la  impronta de la muerte

Donde la noche es eterna y dolorosa

Y cada día maldigo por mi suerte.

Y estoy mejor en la soledad,

Que me permite dibujarte en los espejos

En la distancia abrumadora que me has puesto

En esta boca ausente ya de besos.

Estoy mejor en el vacío

Que permite que me ahogue en tu recuerdo

En el letargo de este tiempo mío.

Y en todos esos rencores

Que dejaste sin efecto.

Estoy mejor cuando me duele hasta el respiro,

Cuando un agónico silencio me desgarra

Cuando sangro tu nombre en lo que escribo

Cuando predico tu piel en mi palabra.

Pero no todo en la sangre es herida…

Soy tu antojo, tu derroche, tu osadía.

Soy tu antojo, tu derroche, tu osadía

Soy la plaza, la mañana de sol,

Tu valentía.

Soy el secreto más guardado, el pensamiento inconfesable

Soy deseo, ambición, tu placer impostergable.

Soy espiga, flor de campo, efervescencia

Soy tu rito, tu debilidad,

Tu adolescencia.

Soy el fin de la rutina

Una rosa sin espinas.

Soy aquello que leemos entre líneas.

La verdad que se oculta entre tu lengua.

Para todo tu dolor yo soy tu tregua.

El tiempo inerte en tu sillón,

la que aparece de pronto

cuando suena una canción.

Soy la culpa y el pecado

en la calma del amor

soy la sangre que se agita.

soy quien te hace mejor.

Las verdades omitidas,

los silencios más ahogados.

Soy tus ojos cuando brillan

El vaivén en tu pecho agitado.

Soy la espera en la semana

y la noche a media tarde

la piel que más te imanta

el amor que no es cobarde.

Soy la que grita tu nombre en la soledad vacía

Y la que te desconoce cuando está en compañía.

La que esquiva la mirada cuando te nombra la gente

La que fingís olvidar cuando mi nombre aparece.

Somos la mentira más pura que en amor se justifica

La fruta que está prohibida y que por eso es más rica.